Considera que el Pacto por la Sanidad tiene "poco futuro" y critica la jubilación obligatoria a los 65 años
Redacción Médica
Tomás Toranzo, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, ha analizado en los Cafés de Redacción Médica la situación actual de las negociaciones con el Ministerio de Sanidad para crear la especialidad. A su juicio, el departamento que dirige Trinidad Jiménez "no hace nada" a pesar de que está convencido de los beneficios de esta iniciativa. Asimismo, critica que el Ministerio utilice el decreto de troncalidad como "cortina de humo". "Está perdiendo un tiempo precioso y la calidad en los Servicios de Urgencias es bueno, aunque los profesionales se están empezando a marchar. No sería bueno poner muertos encima de la mesa para solucionar el problema", ha asegurado.
¿En qué momento se encuentran las negociaciones con Sanidad para la creación de la especialidad?
Es un tema que parece que nunca va a acabar. Estamos convencidos en la importancia de la especialidad y hemos transmitido la idea, pero en los hechos estamos igual. La situación está parada. Y el Ministerio de Sanidad está utilizando el decreto de troncalidad como cortina de humo. Desde Semes defendemos la especialidad no sólo como una salida laboral, como se dice, sino también para lograr una formación específica para Urgencias, algo que va a beneficiar al sistema.
No se entiende con qué argumentos se está esperando al decreto de troncalidad. Si el ministerio quiere cumplir las promesas, está perdiendo un tiempo precioso. La calidad dada en los servicios de Urgencias es bueno. Aunque los profesionales se están empezando a marchar. No sería bueno poner muertos encima de la mesa para solucionar el problema.
Aunque no hay estudios que muestren los beneficios económicos de la creación de la especialidad, sí se sabe que profesionales cualificados aumentan la eficiencia del sistema. Además, cuanta mayor autonomía tienen éstos en la toma de decisiones se hace un mejor uso de los recursos, lo que tiene una repercusión directa en la economía.
¿Considera viable que los primeros MIR de la futura especialidad estén en 2011?
No somos pesimistas, pero no estamos del todo convencidos. Ya no nos creemos nada. A pesar de la lentitud en los procesos, si realmente se quiere que los primeros MIR estén en 201, se puede conseguir. Llegaríamos justos si los pasos a seguir se dan a buen ritmo. Creo que la Administración quiere comenzar a actuar cuando esté listo el decreto de troncalidad porque es una maniobra para quitarse presión. Hemos aceptado que esto sea así, por lo que vamos a demandar que una vez que el decreto esté preparado se empiece a funcionar.
¿Cómo valora las reticencias de algunas comunidades a crear la especialidad?
Hay mucho cinismo. El Ministerio de Sanidad tiene muchos problemas por las presiones que recibe, por eso no hace nada a pesar de que está convencido de los beneficios de esta iniciativa. Y hay, sobre todo, dos comunidades autónomas que ponen muchas trabas, Andalucía y Cataluña.
La primera parece que está cambiando su planteamiento, ya que cuenta con un mandato parlamentario que insta a la creación de la especialidad. Por eso creo que imperan los criterios personales y los amiguismos en la toma de decisiones. El sistema andaluz es poco compatible con la creación de la especialidad y parece que no quieren modificar los posibles fallos introducidos.
Respecto a Cataluña, la consejera y algún directivo parece que tienen perjuicios a crear la especialidad. Algo que no es entiende porque cada vez son más los países de la Unión Europea que la han creado.
¿Hay otros agentes que ejercen también presión contra la especialidad?
Es público que hay algunas sociedades científicas que se han manifestado en contra de la especialidad y tendrían que argumentar su postura. Dichas sociedades son la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Mientras, la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) a veces está en contra y otras no.
Sobre la oposición de Semfyc tengo que decir que hay un alto porcentaje de médicos de familia que trabajan en Urgencias. Además, no entiendo que argumenten las malas condiciones laborales de los servicios de Urgencias como rechazo a la especialidad. Creo que deberían aportar soluciones porque es un servicio muy demandado por los pacientes, así que si está mal habrá que arreglarlo. Además, quiero dejar claro que no vamos en contra de nadie. Respecto a la SEMI, creo que su postura se debe a su pérdida de ámbitos asistenciales y a su interés por recuperarlos.
Los representantes de Semes hemos hecho una ronda de contactos con las distintas Consejerías de Sanidad y, en su mayoría, nos han dado su apoyo. El último el consejero de Sanidad del País Vasco, Rafael Bengoa. Aunque nos respaldan, las autonomías no se comprometen porque las Urgencias funcionan y mientras esto siga así no se tomarán decisiones.
No sólo Urgencias quiere ser especialidad, también hay otras que luchan por ese objetivo, ¿cada uno trabaja por su cuenta o hay posibilidad de hacer fuerza común?
La verdad es que no mantenemos contacto con otros aspirantes a especialidad. Aunque sí nos hemos dado cuenta de que los argumentos que ellos utilizan son muy similares a los nuestros, lo que demuestra que defendemos los intereses del profesional, del sistema sanitario y de los pacientes. Creo que la Administración debe afrontar los diferentes frentes por separado.
¿Qué le parecen las propuestas de trabajo de Sanidad para la presidencia española de la UE?
Considero que la presidencia española puede ser beneficiosa para la aprobación de la directiva europea sobre calidad y seguridad de los órganos destinados a trasplantes. Si se consigue eso me daría por satisfecho. Además, espero que se trabaje de forma seria para lograr la equidad y no se haga propaganda.
¿Qué opina del Pacto por la Sanidad?
Es curioso que el pacto educativo, en el que parecía que había mayor confrontación ideológica, avance y el sanitario no. El objetivo principal es que no se utilice la sanidad con fines electorales, modelo que se ha seguido en la gestión de la gripe A porque hasta entonces el nivel de confrontación era alto. Este buen rollo dudo que dure mucho.
Semes no ha hecho más aportaciones que las que hace en el día a día. Colaboramos con el Ministerio de Sanidad pero vemos poco futuro a este pacto, sobre todo con declaraciones como las de José Martínez Olmos, secretario general de Sanidad, quien ha asegurado que el pacto saldrá con o sin consenso. Algo que me parece sorprendente.
Sí me gustaría destacar que colaboramos con Sanidad en un asunto importante como es la seguridad clínica. La sociedad trabaja en él y quiere mostrar su interés por solucionar los problemas generados en este ámbito, ya que son muchos los efectos adversos que surgen en la fase de preingreso del paciente.
¿Qué opinión le merece el retraso de la edad de jubilación a los 67 años?
Primero reclamo una mejora de las condiciones laborales de los profesionales y segundo, desde CESM, defiendo que cuando un profesional está en condiciones se le tiene que permitir seguir trabajando. A los 65 años, si uno quiere, puede mantener su actividad laboral. Además, no se entiende que no se permita esta prolongación cuando hay déficit de profesionales. Pedimos coherencia y que se aproveche la experiencia de los médicos.













