La SEMICYUC está realizando cursos, esencialmente de simulación clínica de politraumatismos, donde se actualizan conocimientos y se mejora en el entrenamiento de casos simulados de traumas graves
Madrid (4-5-10).- La enfermedad traumática es la primera causa de mortalidad entre los menores de 40 años en España y una de las principales causas de muerte en todo el mundo, con aproximadamente 5 millones de pacientes fallecidos al año. Sus particularidades, entre las que destaca la complejidad y variedad de lesiones de diversa gravedad, exigen la participación de un médico experto en toma de decisiones y uso de recursos, cualidades que se ajustan al perfil del especialista en cuidados intensivos. “El paciente politraumatizado es crítico y, por tanto, quien posee los conocimientos para su óptimo tratamiento es el intensivista”, explica el doctor Eduardo Miñambres, miembro de la Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
Pese a que el proceso está sistematizado, cobra una especial importancia la experiencia y una formación específica y continuada. Así, Miñambres destaca la labor que viene llevando a cabo la SEMICYUC en la realización de cursos, esencialmente de simulación clínica de politraumatismos, donde se actualizan conocimientos y se mejora en el entrenamiento de casos simulados de traumas graves.
Miñambres se apoya en estudios como “The Impact of an Intensivist-Model ICU on Trauma-Related Mortality” en el que se relaciona la presencia de un intensivista liderando la atención al paciente politraumatizado con una reducción de la mortalidad de estos pacientes. “En estos casos acostumbra a haber lesiones a muchos niveles y uno de los riesgos es la gestión de las prioridades. Es capital que haya una persona que lidere la toma de decisiones, priorice la realización de las diferentes pruebas diagnósticas y coordine el trabajo del resto de especialistas”.
Uno de los aspectos claves para salvar la vida del paciente politraumatizado es el tiempo. A este respecto, Miñambres detalla la existencia de tres picos de muerte debida al traumatismo grave, que no se limitan a los momentos inmediatamente posteriores al politraumatismo sino que se llegan a prolongar durante semanas: “Existe uno inicial en los primeros minutos, debido a roturas de grandes vasos o lesiones cerebrales incompatibles con la vida; un segundo en las primeras horas, por insuficiencia respiratoria y shock; y el tercero al cabo de días o semanas, producto de infecciones, sepsis y fracaso multiorgánico”.
El tratamiento del trauma grave ha de seguir las guías de atención americanas. “En el reconocimiento inicial se pretende diagnosticar, y en tal caso solventar, la existencia de lesiones que puedan matar al paciente en pocos minutos si no son adecuadamente tratadas, como una obstrucción de la vía aérea, un neumotórax a tensión, etc. Una vez descartadas las lesiones rápidamente fatales, se realiza una evaluación secundaria de la cabeza a los pies para el diagnóstico de cualquier otro tipo de lesión”.
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