Cada día miles de profesionales sanitarios se exponen a todo tipo de enfermedades de transmisión en su práctica clínica y sólo dos comunidades han adoptado una medida de seguridad.
La sanidad volvió a pasar de largo en el discurso de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. Apenas una referencia al derecho de las mujeres a ejercer el aborto "con garantías", como mandan los cánones socialistas, y a la "nivelación" de la sanidad para todos los españoles.
Pero la salud en España es cosa de las autonomías y hace tiempo que está muy desnivelada. No hay una sola cartera de servicios, ni los pacientes tienen las mismas oportunidades de ser atendidos. Lo mismo ocurre con sus profesionales. No tienen las mismas condiciones laborales, ni cobran lo mismo por ejercer las mismas tareas. A diferencia de lo ocurrido con los funcionarios de Justicia, sólo pueden paralizar comunidad por comunidad y cumpliendo unos mínimos siempre muy altos. Es lo que ocurre en Castilla y León, cuyos médicos ya van por su segundo mes de huelga.
Aunque no se trata sólo de un problema de salarios o de carrera profesional. Algunas veces es tan sencillo como la gestión de riesgos laborales en la sanidad española. Un simple pinchazo accidental con una jeringuilla en un análisis de sangre puede ser suficiente para que la enfermera de turno contraiga la hepatitis, el sida o cualquier otra enfermedad de transmisión sanguínea.
Algunas comunidades sí han tenido en cuenta el riesgo de contagio de sus profesionales. Es el caso de Madrid o Castilla-La Mancha, que tienen implantados dispositivos de control para evitar estos pinchazos que inhabilitan las agujas de jeringuillas y lancetas una vez que se han utilizado. El resto de comunidades sigue acumulando casos y lamentándose del por qué de estos accidentes.
Mañana miércoles, el Consejo General de Enfermería de España que preside Máximo González Jurado volverá a reclamar la obligatoriedad de estos dispositivos, que reducen en más de un 85% las exposiciones percutáneas de los profesionales. Lo hará en una jornada que se celebra en Barcelona donde se analizará el riesgo real que existe para los profesionales sanitarios y las alternativas existentes para reducirlo a cero.
La jornada contará también con el atractivo de presentar casos reales, enfermeras que han desarrollado una infección grave como consecuencia de un pinchazo accidental con material sanitario punzante.
Elsemanaldigital.com 8 de abril de 2008
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