La investigación científica y una mayor capacidad resolutiva (diagnóstica y terapéutica) son tendencias en la medicina de urgencias, como se desprende del VI Curso de Actualidad en Urgencias, en el Clínico de Madrid.
Cerca del 70 por ciento de pacientes que acuden a un servicio de urgencias hospitalario presentan alteraciones subsidiarias de otros entornos asistenciales; no obstante, como recuerda Pedro Villarroel, coordinador de Urgencias del Hospital Clínico de Madrid, "el concepto de urgencia lo marca el ciudadano".
Paradójicamente, es el buen funcionamiento y la capacidad resolutiva de este tipo de servicios una de las razones de esa elevada demanda.De hecho, junto a un equipo bien adiestrado de médicos y enfermeros, se dispone de la posibilidad de interconsulta con otras especialidades, del acceso a pruebas de laboratorio y de imagen cada vez más sofisticadas y del apoyo de estructuras extrahospitalarias que pueden evitar el ingreso, tales como la hospitalización domiciliar.
Así, continúa el coordinador, "se puede ser bastante finalista en el diagnóstico del problema con el que se acude a urgencias".Villarroel preside el comité organizador del VI Curso de Actualidad en Urgencia, que concluye hoy en el Hospital Clínico de Madrid. El encuentro, acreditado por la Agencia Laín Entralgo y la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), ha dedicado cada jornada a un tipo de las patologías a las que se enfrentan con más frecuencia los médicos de urgencias, desde el trastorno cardiorrespiratorio al abdominal, sin olvidar, entre otros cuadros, el paciente politraumatizado, la infección aguda y el síncope.
Sobre este último, Juan González Armengol, jefe de Unidad del Servicio de Urgencias del Clínico y vicepresidente del comité organizador del curso, ha destacado el estudio que están llevando a cabo, a partir del Programa Código 33, tanto el servicio de Urgencias como el de Cardiología y el Instituto Cardiovascular del Clínico en colaboración con el Samur, y que ya ha sumado a 40 individuos menores de 45 años que experimentaron un episodio sincopal o mareo mientras practicaban ejercicio. Aún pendiente de la publicación de resultados, González Armengol ha adelantado que cerca del 30 por ciento de los sujetos estudiados tenían incidencias y una parte de ellos, potenciales enfermedades congénitas, entre las que destaca la displasia arritmogénica del ventrículo derecho.
El análisis contribuirá a la información sobre el perfil genético de estos enfermos y en la prevención de la muerte súbita.Además, en el curso se han abordado otros aspectos novedosos, como el papel del TAC multicorte para el manejo del dolor torácico agudo, "que por el momento es una prueba complementaria, pero de utilidad incuestionable", matiza Villarroel; también los beneficios para la evolución del empleo de la ventilación invasiva en ciertos pacientes con insuficiencia cardiorrespiratoria, y el uso de terapias biológicas en el paciente infectado.
El curso se ha completado con talleres más específicos sobre el manejo del dolor, los inhaladores en enfermedad pulmonar, las complicaciones diabéticas, la infección de orina y las crisis epilépticas.




