No hay suficientes años de formación que te preparen para algo como el 11-S

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La presencia de este paramédico en Miranda ha aportado al curso que organiza la Sociedad de Emergencias Sanitarias (Semes) la visión de un profesional con más de 20 años de experiencia en Nueva York. Allí trabajó en el trágico 11-S.

George W. Contreras ha participado este fin de semana en las Jornadas de Emergencias, que han contado con profesionales de todo el país.

Ha sido uno de los ponentes principales de las Jornadas de Emergencias Sanitarias que Miranda ha acogido durante el fin de semana. En sus conferencias ha contado su amplia experiencia en la gestión de casos de emergencias, siendo sin duda alguna el 11-S el que más le ha marcado.

¿Difiere mucho el sistema de emergencias sanitarias de Estados Unidos con el de España?

La igualdad es alta en muchas cosas, al final se trata de salvar vidas, claro. Pero sí que hay una diferencia importante en el sistema como es el papel del paramédico, que aquí no se ha implantado. El paramédico puede hacer allí bastantes cosas, al igual que aquí pueden hacer el médico y la enfermera. Digamos que es una profesión que combina esas dos. Comparar ambos sistemas es complicado, aunque lo bueno de la existencia de ambos es que nosotros podemos aprender del de ustedes y ustedes del nuestro. Porque además, en este mundo, siempre estamos aprendiendo.

Por lo tanto el paramédico tiene una formación específica, no como ocurre en España, donde no se ha logrado una especialidad de medicina de urgencias.

En Estados Unidos el paramédico es un trabajo específico, que tiene una formación de dos años y después se pueden seguir haciendo cursos y talleres de formación. Además hay un currículo de medicina de emergencias, hay un sistema e infraestructuras que trabajan específicamente para el papel de técnico, paramédico, enfermera y médico de emergencias.

En España tenemos un sistema sanitario público, en Estados Unidos es privado... ¿Interfiere esta diferencia en la emergencia?

Una emergencia es una emergencia, lo que hay que ver cuál es la manera de atender al paciente. No tenemos un sistema de salud gratuito como aquí pero evidentemente no se puede rechazar a un paciente, llama al 911, se le asiste y la manera en la que pueda pagar la asistencia es secundario.

¿En qué medida son los medios materiales importantes para el éxito de una actuación de emergencias?

Son sumamente importantes, porque los conocimientos y las tecnologías posibles están ahí, pero luego hay que poder acceder a esos recursos, y no tenerlos provocan que el personal a veces no pueda asistir con los equipos idóneos.

El viernes Miranda acogió un curso de formación en el manejo del desfibrilador semiautomático, un aparato que en Estado Unidos está muy presente al haberse demostrado su utilidad.

Es un sistema que allí está muy desarrollado. Se encuentra en restaurantes, gimnasios, aeropuertos, colegios... en todo lugar donde se reúnan más de 500 personas tiene que haber por ley un aparato de este tipo y personal capacitado para su utilización. Se trata de que el recurso esté disponible para que se pueda usar de inmediato en caso de necesidad.

Una de sus experiencias más dramáticas fue el 11-S en Nueva York. ¿Cómo se afronta algo tan brutal, algo para lo que supongo no se está preparado a pesar de que en su trabajo están en permanente contacto con dramas propios de accidentes o atentados, pero nunca de esas proporciones?

No hay años de capacitación y formación que te preparan para algo así. Yo llevo 20 años en esta profesión y este tipo de casos se leen en los libros, pero no se está preparado para ello. Para mí, además de la situación dramática, fue más impactante porque perdí a mi compañero de trabajo y a muchos compañeros de profesión y amigos. Fue algo en lo que en parte los estadounidenses fuimos culpables por eso de que existía la mentalidad de que por ser Estado Unidos cosas así no nos podían ocurrir. Fue una cachetada que nos demostró a los profesionales de las emergencias que cualquier cosa es posible, y con ello, para tomar conciencia de que también tenemos que estar preparados para cosas así.

No obstante, se dice que a pesar de la magnitud y el caos hubo una entrega absoluta de los servicios de emergencias.

Como en todo, hay varias opiniones. Creo que muchos hicieron lo mejor que podían hacer teniendo en cuenta las circunstancias y los recursos disponibles. Pero es cierto también que se detectaron importantes problemas, como la comunicación entre la policías, los bomberos, lo sanitarios... fue muy complicado y generó un importante caso. No obstante, y aunque sea en cierto modo lamentable, de eventos como ése se aprende y por eso estoy encantado de poder estar aquí en Miranda para trasladar nuestra experiencia y ayudar a estar preparados para todo. No hay que estar aterrados por la posibilidad de que haya un evento como el 11-S, pero sí que hay que estar preparados. Hay que estar listos para actuar en el peor escenario para poder actuar de la mejor manera posible.

¿Qué carga psicológica tiene el trabajar en emergencias?

Hay que ser fuerte, hay que aislarse un poco de las emociones, y eso es una parte importante de las dificultades que tiene esta profesión. Si no nos aislamos un poco el trabajo se hace muy complicado, porque puede tener un efecto psicológico y mental muy negativo. Es bueno desconectar totalmente después de una guardia y no llevarse nada del trabajo a casa.
No obstante ustedes son en muchas ocasiones los primeros en estar con el herido y deben hacer más que el simple trabajo médico.

Claro, hay que ser un profesional en lo clínico, pero también en lo psicológico... en buscar la manera de atender al paciente con tranquilidad en una situación dramática. Por ejemplo en algo tan simple, pero a veces tan útil, como inflar un guante para que un niño se tranquilice mientras se le atiende.

¿Se sienten queridos y respetados por la ciudadanía?

Reconforta saber que nuestro trabajo salva vidas y que la sociedad reconozca nuestro trabajo. Con todo, en Estados Unidos a veces no se reconoce tanto nuestro trabajo, se da más importancia a los bomberos y a los policías, tal vez porque nosotros llegamos actuamos rápidamente y nos vamos. 

 

 

diario de burgos