La decisión de Sanidad de no crear la especialidad de Urgencias no responde a criterios formativos o docentes, sino a intereses económicos y temores laborales de especialidades como Familia e Interna.

Nuestros gestores sanitarios nos llevan, en una parcela tan sensible como la Medicina de Urgencias y Emergencias, a un camino de ineficiencia, de escasa paridad con nuestro entorno sociocultural y de nulo reconocimiento profesional. Un camino largo, interminable, alejado de Europa, y que sólo satisface a las directivas de otras sociedades científicas, interesadas en un negocio lucrativo (la ECOE) y en una visión exclusivamente centrada en justificaciones laborales. Poco o nada interesa la verdadera formación, la asistencia de calidad, el reconocimiento en el entorno europeo… y, desde luego, de nada vale la opinión de la sociedad científica (Semes) que aglutina a los profesionales de este sector. Ya no merece la pena citar el incumplimiento de la decisión parlamentaria aprobada en 2006 por una amplia mayoría, que instaba al Gobierno a crear una especialidad primaria de Urgencias y Emergencias.

Porque, seamos claros, ¿Urgencias es un área de capacitación específica (ACE) de Familia, Interna, Intensivos o Anestesiología? No opina eso un grupo bastante representativo (al menos porque algunas de esas especialidades forman parte de él; no Intensiva -que sólo existe en España y Suiza-, ni Familia), como es la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), que considera que la Medicina de Urgencias y Emergencias es una especialidad independiente (con su propia sección dentro de la UEMS y su curriculum formativo, publicado y ratificado en 2011). Es decir, Urgencias es una especialidad primaria, al mismo nivel que las otras 41 que tienen su propia sección en la UEMS. Gran Bretaña, Irlanda, Bélgica, Suecia, Italia, Polonia, Rumanía,República Checa… hasta 14 países de la Unión Europea piensan igual, y los países que cambian su legislación, como Suecia, se adaptan a la línea marcada mayoritariamente desde Europa, donde Urgencias comenzó siendo una subespecialidad y ha terminado como especialidad primaria. Pero, ya se sabe, Spain is different, y nuestros doctos representantes ministeriales se empeñan en llevar la contraria a Europa.

En España, el proyecto de troncalidad prevé 4 ACE de una duración variable, en función de la especialidad de la que se parta: 4 ó 5 años de especialidad, más 2 de ejercicio profesional, más otros 2 de área de capacitación. Con una edad cercana a los 40 años, quizás alguien termine de estar “formado” para ejercer en Urgencias, pero poco o nada aprenderá ese profesional de atención en catástrofes, de triaje, de redes de comunicación, de reducción de fracturas, de técnicas quirúrgicas… y de muchas otras cosas durante la especialidad “de partida”, porque pocas recogen en su programa formativo referencias concretas a estos temas. Es de esperar que lo aprenda durante los 2 años de ACE que cursará adaptado a esa especialidad “de partida”… y, además, le enseñarán los profesionales que trabajan en los servicios de Urgencias. Los mismos profesionales, por cierto, que el Ministerio ha despreciado y no ha considerado como interlocutores sobre la formación del urgenciólogo.

Señor Castrodeza, director de Ordenación Profesional, Europa lo ve de forma más sencilla. Estados Unidos, Canadá y Australia también: Urgencias y Emergencias es una especialidad primaria que dura 5 años, y forman a sus residentes los verdaderos especialistas, los que saben, los que ejercen, los que han desarrolado el curriculum formativo y los que crean verdaderos equipos. De estos equipos surge el saber, la ciencia, la innovación y el avance en la especialidad.

Parcelas de negocio

¿Cómo es posible entonces este desatino? Hay una razón obvia, y se llama parcela de negocio: Semfyc y la SEMI no quieren ni oir hablar de una especialidad independiente que les reste fuerza y, sobre todo, limite su acceso a los servicios de Urgencias. Sus comisiones nacionales no quieren tampoco perder influencia en la asignación de plazas MIR, y, más allá de todo esto, está el espurio negocio que se avecina: el de la reacreditación de los profesionales que actualmente ejercen en los servicios de Urgencias y Emergencias. Si nos atenemos al proyecto de troncalidad, la futura comisión del ACE de Urgencias y Emergencias saldrá de las comisiones de Famila, Interna e Intensivos. Será esta comisión (en la que no participará la sociedad que aglutina a los verdaderos profesionales de Urgencias) la que fijará las líneas maestras de esa acreditación y negociará su coste. Salvando las distancias, a usted, que lleva 20 años trabajando como carpintero, para acreditarle como carpintero, le va a “examinar” el fontanero o el electricista.

Como área de conocimiento bien arraigada, la Medicina de Urgencias debe caminar hacia la constitución de equipos plenos de conocimiento, que nos ayuden a garantizar el cuidado completo y con seguridad a nuestros pacientes. A contribuir, en fin, desde nuestra parcela, a una sanidad más eficiente, justa, con verdaderas garantías, y, si es posible, en sintonía, reconocimiento y plena capacidad competitiva con Europa.

Yo creo en mi equipo, siento pasión por mi profesión y quiero lo mejor para mi país. Sabemos que muchos comparten estos principios: sólo los que verdaderamente tienen la experiencia y el conocimiento pueden guiar el futuro, y en este ámbito tan sensible de la Medicina de Urgencias, Emergencias y Catástrofes todos sabemos quiénes son los verdaderos expertos.

La legislación que se pretende aprobar dista mucho de ser válida, justa y eficaz, quizás porque no se ha tenido en cuenta la opinión de los legítimos interlocutores, y quiero al menos dar a nuestros compañeros de profesión el justo reconocimiento que otros les niegan. Pero nuestra situación actual no es lo más decisivo ni determinante, y nos preocupa bastante más cómo queremos que esté formado y en qué equipo ejercerá el médico de Urgencias y Emergencias que nos atenderá dentro de 20 años.

Tarde o temprano se impondrá el sentido común, pero, hasta ese momento, se habrán abierto procesos judiciales, se habrán perdido años clave, se habrá malgastado dinero inútilmente, y, sobre todo, se habrá jugado a una lotería innecesaria con muchos profesionales por no tener amplitud de miras, no observar a los que ya han vivido esta realidad, y no aprender de aquellos países (y aquellos profesionales) que tienen más experiencia.

http://www.diariomedico.com/2014/06/23/area-profesional/profesion/urgencias-cercania-fiasco-legislativo