Hoy hablaremos sobre un tema que debería estar más a la orden del día por lo bien que suele funcionar en España, dentro de lo caótico que es el servicio en si: Urgencias. Como digo, en nuestro país funciona tremendamente bien y de forma eficaz si comparamos con otros países incluso a nivel Europeo, pero es evidente que gran parte de la población no sabe usarlo, y probablemente los profesionales sanitarios no hemos gastado tiempo suficiente en explicarlo como toca para evitar el abuso que se hace actualmente.

Os hablaré concretamente de mi servicio de Urgencias de centro hospitalario, situado en España. Puede que generalice, pero apunto que desconozco como funciona este servicio en otros países o comunidades autónomas. Tan solo os hablaré desde mi experiencia personal.

1. En Urgencias, la palabra “paciente” cobra todo su sentido

Tendemos a creer, por lógica, que un servicio de Urgencias debería funcionar rápidamente. Sin embargo son tantas las banalidades que acuden al servicio, por mal uso y falta de educación sanitaria, que las colas pueden llegar a ser considerables.

Las críticas sobre la “lentitud” de los médicos están a la orden del día, pero es fácil criticar desde la ignorancia y el nerviosismo de la sala de espera (a nadie le gusta estar esperando, es totalmente comprensible). Una vez entramos dentro, podemos darnos cuenta de por qué es tan costoso llamar a nuevos pacientes, pues entre visitas y pruebas médidas, el acúmulo de gente puede ser considerable dependiendo de las dolencias consultadas. Aquí la paciencia, y la denominación “paciente”, cobra todo su sentido.

2. En Urgencias, los turnos de atención no son como un supermercado

Otra de las falsas creencias que he visto en algunos individuos que acuden al servicio de Urgencias es que, erróneamente, se piensa que el turno de atención en dicho servicio funciona como un supermercado: El primero que llega, entra.

Por desgracia, esto no funciona así. Al menos en mi servicio existe un “triaje”, donde se prioriza la atención del paciente más grave. Si entran 4 o 5 dolencias de similar gravedad, sí entraran en orden de llegada. Pero si posteriormente, aunque sea una hora después, llega un individuo que se encuentra en peor estado de gravedad, este entrará primero. Puede parecer “injusto” cuando se está esperando durante horas, pero desde el punto de vista médico es de total y absoluto sentido común.

3. No, Urgencias no es una consulta de Centro de Salud

De nuevo, tenemos un grave error de concepto sobre lo que significa “Urgencias”. Muchos (y no generalizo, pues esto por suerte no lo cree todo el mundo) creen que acudir a un servicio de Urgencias es como adelantar una cita en la consulta del médico, por la impaciencia. No es la primera ni la última vez que veo pacientes que acuden por un dolor de semanas o meses atrás, cuando una “Urgencia” es algo que ha sucedido hace escasas horas o como máximo dos días antes.

Veamos lo que significa cada concepto en este ámbito:

Emergencia: Situación donde la vida corre peligro, es decir, situación vital.

Urgencia: Situación que, de no ser solucionada a tiempo, podría implicar que la vida llegue a correr peligro.

Consulta: Todas las demás dolencias donde, con la paciencia necesaria, podemos esperar y acudir a nuestro médico de confianza.

4. No, cualquier individuo de blanco no tiene porque saber quién eres

“Oye, ¿qué os habéis olvidado de mi?”
“Perdone señora, es que no sé quién es usted…”
Esta conversación que veis es totalmente verídica, y se produjo cuando apenas hacía un par de días que empecé a trabajar en Urgencias y una señora (gotero en mano) casi se abalanza sobre mi porque llevaba tiempo esperando resultados de sus pruebas.

En Urgencias todos vamos de blanco: Médicos, enfermer@s, auxiliares, celadores… Y no somos adivinos, ni tratamos todos a todos los pacientes. Cada médico tiene a los suyos y se preocupa por ellos, pero ir de blanco no implica llevar una bola de cristal para saber quién es quién, qué le sucede, y desde cuando lleva esperando.

A mi me encantaría dar un par de palmadas y solucionar todas las dolencias del servicio, pero esto evidentemene no es posible.

5. No, urgencias no es lugar para exigir pruebas médicas o adelantar citas en especialistas

Finalmente, tenemos a algún que otro espabilado de turno que decide acudir al servicio de Urgencias para adelantar trámites. Por suerte, de nuevo, estos no son mayoría. Se trata de individuos que deciden acudir al servicio con su dolencia (propia de centro de salud y de semanas o meses de evolución) con el objetivo de que se le realicen determinadas pruebas médicas o se adelante la cita a un servicio médico especializado, en el cual muchas veces ya tiene cita, pero está “tardando mucho”.

Y las cosas no funcionan así. Como sucederá en otras profesiones, en medicina es el médico quién decide qué pruebas médicas realizar y qué requisitos se deben cumplir para realizarlas, y no se hace porque alguien lo exija. Por otra parte, las citas “urgentes” a especialidades médicas no se piden por cualquier cosa, y también requieren requisitos. Cada especialidad tiene su lista de espera, y algunas pueden ser muy largas y hacer esperar excesivamente a algunos pacientes, pero de nuevo no es posible hacer milagros para acelerar las cosas (ni trampas, acudiendo a Urgencias, como en este caso).

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